La Escuela de Jockeys de San Isidro fue tapa del diario Tiempo Argentino (27/01/14)

La tapa del diario, adelantando la nota
La Escuela de Jockeys Aprendices del Jockey Club fue honrada con una bella y extensa nota realizada por el diario Tiempo Argentino, uno de los periódicos de mayor importancia en el país, y publicada en su tapa. Ello motivó a que al día siguiente, el famoso conductor radial Rolando Hanglin le hiciera una entrevista a Héctor Libré, a propósito de la misma. Reproducimos la nota de Tiempo Argentino a continuación:

"27.01.2014 | Se inauguró en 1940 y allí estudiaron en forma gratuita muchos de los jinetes más famosos del país


Una escuela en San Isidro donde se forman los futuros jockeys del turf

Por: Sergio Di Nucci

 El director Héctor Libré dialogó con Tiempo Argentino sobre los sacrificios que deben hacer sus estudiantes para transformarse en los futuros campeones y la necesidad de adaptar los requisitos de peso a los nuevos tiempos

 La pasión por el turf, o por el caballo y punto, no se extingue en los corazones de mucha gente, aun en tiempos en que el deporte equino ya no es tan famoso como lo era en los años '40, cuando competía en popularidad con el fútbol. "El mundo del turf, y el de esta escuela en especial, es una gran familia. Por ponerte un ejemplo, los jockey consagrados ayudan mucho a los chicos que están aprendiendo, por ejemplo poniendo dinero para que todos tengan obra social, por eso me parece una injusticia que el mundo del turf a veces se lo juzgue con injusticia." 

El que habla es Héctor Libré, actual director de la Escuela de Jockeys Aprendices del Jockey Club Argentino, que funciona en el Hipódromo de San Isidro, y cuya trayectoria y calidad la vuelven una de las mejores a nivel mundial. 

La escuela se inauguró en el año 1940, junto a la de entrenadores, y de allí egresaron los mejores jockey y jocketas del país. Interrumpida sólo por un período de cinco años, hoy continúa entrenando jóvenes que sueñan con correr. Hector recibió a Tiempo Argentino en el salón de la escuela sobre la Avenida Márquez, junto a las dos grandes pistas de entrenamiento, y en un alto de la segunda clase de este año brindada a una veintena de aspirantes a jockey. 

El curso es gratuito, dura dos años, cinco días a la semana: dos de ellos dedicados al entrenamiento físico, y que está a cargo de Diego Dávide, dos clases teórico-prácticas (a cargo de Héctor y de Víctor Sabín, otro ex jockey), y una clase más donde se les enseña nociones de inglés. Héctor cuenta que, como los chicos que vienen a estudiar provienen de pueblos muy alejados "y no cuentan con una pensión, se pone en contacto con los studs, donde varean los caballos y se ganan unos mangos". 

 La gestión de Héctor nace luego de que en 1999 la escuela de San Isidro cerrara sus puertas. Desde la reapertura en julio de 2004, los ex-jockeys Libré y Sabin quedaron a la cabeza. "La idea original era incluir un profesor de equitación y un caballo de andar –continúa Libré– pero fue desestimada, así que nos enfocamos en el entrenamiento físico. Pusimos énfasis en la postura del jinete, que hoy en día es marca registrada de la escuela. Un estilo de montar 'a la americana', que se centra en la aerodinamia y se adapta mejor que ninguna a las pistas modernas. Pero es la más exigente físicamente."

JOCKEY Y JOCKETAS. Los alumnos escuchan a Héctor, y este quiere que Tiempo haga una entrevista pública, delante de los alumnos. Su estilo para hablarles es ameno, repleto de anécdotas y de oraciones rotundas. "Yo suelo utilizar una frase turfística muy usada: 'el mejor jockey es el que menos se equivoca'. Y esto se los repito siempre, porque todo jockey se equivoca. No hay que olvidar que se trata de carreras de caballos. Igual que las carreras de autos: son los pilotos, y los jinetes, quienes definen las carreras." 

Los chicos escuchan al maestro con timidez, alguno se anima a hablar en público y contar sobre las rispideces de dejar el pueblo y llegar a Buenos Aires. "Yo me acostumbré recién al cuarto o quinto mes, pero extrañar se extraña", dice Leonardo Chaparro, un chico de 18 años, que llegó de Marcos Paz. Los demás coinciden con el período de tiempo para adaptarse. 

Héctor continúa enseñando: "Yo quiero que cada uno de ellos quiera ser el mejor del mundo: sólo así lo serán algún día." Si tiene que elegir a un jockey actual, Héctor dice que elegiría a "Pablo Gustavo Falero, porque es jockey hasta cuando va al baño. Mira carreras, piensa todo el tiempo en eso, y me hace preguntas, lo que me obliga a estar atento, para responder con precisión. Al jockey hay que mirarle las manos. Porque por lo general, por el trabajo de entrenamiento, tienen manos gruesas, pero las manos de los buenos jockey son como de seda."
Si bien existen en la actualidad otras escuelas de jockey –en La Plata, en Tucumán, en Río Cuarto, en San Luis–, la de San Isidro es la más prestigiosa. Tal como cuenta otra alumna, Luján Ascóniga, 20 años, nacida en La Plata: "Estudié dos años y medio en La Plata, pero se sabe que esta es la mejor del país, además por la salida laborar en este hipódromo." 

CUESTIÓN DE PESO. Héctor está luchando para que se produzca un cambio en el turf: modificar la medida de pesos para los jinetes. "Porque está produciendo estragos en los chicos. El límite de peso es de 50 kg, pero el pibe no se sube al caballo desnudo, a eso hay que sumarle un kilo de equipo y un kilo de la ropa. A medida que el chico crece, va ganando peso, y eso genera un montón de trastornos de alimentación. Muchos chicos caen en bulimia o anorexia, o toman pastillas para no comer. Hay que ver los dramas que ocurren con esta situación, dramas personales y familiares, porque las familias acompañan el sufrimiento de los chicos, comiendo todos porciones ínfimas de comida para no tentar al chico, etcétera. Lo extraño es que en la Argentina la medida de pesos no se ha modificado, pero sí se ha modificado en varios países, por ejemplo en Irlanda. Y fijate que la tabla fue creada hace 150 años, cuando la gente era más pequeña que hoy, y si no vean en los museos las camas donde dormían los reyes." 

DE SEXOS Y SEXO. El mundo del turf es un mundo machista, admite Héctor y hacen que sí con la cabeza las tres jóvenes alumnas que escuchan su clase. ¿Por qué? "Porque si yo o una de mis compañeras me caigo del caballo, enseguida me convierto en una estúpida", dice Florencia Peñalva. Héctor agrega: "Pensá que acá son todos hombres y sólo hay seis o siete chicas, por eso les digo a ellas que están locas de querer venir acá." 

Las incomprensiones de los sexos se replican en los animales. ¿Es mejor correr con un caballo, o con una hembra? "Yo prefiero los caballos, y eso que corrí con excelentes yeguas, pero hay algo en las yeguas…", y ahí Florencia, la alumna que sufre el desprecio de los hombres, interrumpe al maestro: "Las yeguas son más taradas." Explosión de risas, y nueva frase de Héctor: "Algo de eso hay, pero sucede que en algún momento de la carrera la yegua hace algo que no estaba previsto y además está el tema de la ovulación, ahí sí es mucho más azarosa su conducta." «

Quisiera ser jockey

Los requisitos para ingresar a la Escuela de San Isidro son:
Edad: Tener entre 15 y 19 años.
Varear: Ejercitar a los caballos del hipódromo de San Isidro.
Instrucción: Tener hasta noveno grado del Polimodal o primario completo.
Exámenes: Aprobar un examen de admisión y otro de salud de apto deportivo.
Peso y altura:  Uno de los requisitos más exigentes. Varía según la edad:
• 19 años, hasta 50kg y 1,60m
• 18 años, hasta 48kg y 1,58m
• 17 años, hasta 47kg y 1,57m
• 16 años, hasta 46kg y 1,56m
• 15 años, hasta 45kg y 1,55m

Un sistema innovador

Desde su reapertura en 2004, en la escuela se graduaron famosos jinetes como Anselmo Zacarías, Juan Cruz Villagra, Francisco Corrales, Pablo Carrizo, Wilson Moreyra, entre otros. Los números impresionan, porque cerca del 50% de los egresados lograron convertirse en jockeys profesionales. 

Héctor Libré inició un plan de egresos personalizados, en vez del antiguo egreso en camadas estilo fábrica. “Creo que se logró una notable reducción de los tiempos requeridos por los alumnos para graduarse de jockey profesional, porque acá se realiza un seguimiento diario de cada egresado, de lunes a lunes”, dice Libré. Una nutricionista y una psicóloga, complementan el cuadro de contención y enseñanza en esta nueva etapa. 

Miguel Almanza desarrolló el blog de la escuela, que ofrece estadísticas diarias y recopila notas de interés. Ademas, allí se ofrece un diccionario turfístico inglés-español, y evoca crónicas e investigaciones sobre el proyecto de actualizar la escala de pesos, junto a la propuesta de una nueva reglamentación sobre el uso del látigo o fusta. 

El director que tuvo que aprender a enseñar

Héctor Libré colgó la fusta en 1993. Sin demora, a partir de ese momento, se puso a entrenar caballos Sangre Pura de Carrera (SPC). "Nunca imaginé ser profesor. Jorge Iglesias fue uno de los que más impulsó me dio. Gracias a él, la escuela hoy existe", señala. 

"Recuerdo que el primer día de clases, allá por 2004, me encontré con un curso con 20 alumnos, y me puse como desafío educar de la misma forma que lo hice con mis tres hijos. Si con ellos lo pude hacer, por qué no iba a lograrlo enseñando algo que me apasiona." 

Argentino, gran jockey, casado y con tres hijos, Héctor tiene un stud que se llama Mis Galguitos: "Se lo puse por mis hijos, porque estoy lleno de galguitos." A la pregunta de por qué hace esto de enseñar con pasión, sin descanso, Héctor no vacila: "Porque si bien me ayudaron mucho en la vida, nadie me enseñó de este modo, personalmente, y yo quería eso.”  

Como amante del turf, Héctor tiene una relación ambivalente con la prensa: "El mundo del turf está mal considerado, el periodismo habla muchas veces mal de este mundo, al que lo ligan con el dopaje. Pero antes de sacar la noticia, el periodismo debería informarse mejor, porque la noticia vende, pero a costa de mucha gente que queda lastimada por esa noticia."

El sueño de recorrer el mundo 

Antonhy Ortellado, de 18 años, nació en Asunción del Paraguay y llegó a Buenos Aires para ser jockey, pero extraña mucho a su familia. "Cuesta mucho los primeros meses, es como que estás muy lejos de tus seres queridos. Y eso no ayuda. Pero el trato con los compañeros, el hecho de vernos casi todos los días hace que te sientas acompañado. Además, a veces nos juntamos el fin de semana, cuando no venimos a la escuela." 

Cuando Tiempo Argentino les pregunta acerca de la ingesta de alcohol, Anthony responde rápido: "Ni locos, Héctor nos mata. Además, no es bueno para el ejercicio, y nuestras familias hacen mucho sacrificio como para que andemos tomando cerveza y llegar cansados al entrenamiento." Su idea es correr en Argentina, pero no descarta hacerlo en los principales hipódromos del mundo.

Disfrutar durante el aprendizaje

Diego Acuña es el joven que está arriba del caballo de madera en la fotografía principal. Allí, en ese equino que tiene una cabeza móvil, justamente para practicar el cambio de mano de la fusta, es donde los estudiantes realizan las primeras prácticas para ser jockey. 
Diego asegura que lo que valora de la escuela "es el trato con los profesores, el apoyo profesional y personal. Se nos exige perseverancia, responsabilidad, y el respeto a los otros", como él y sus compañeros pusieron de manifiesto cuando llegó Tiempo Agentino a la clase y todos se pararon para saludar y dar un apretón de manos. 
"Sé que las fustas tendrán nuevas medidas y un manual de uso, para que el caballo no reciba más golpes de los necesarios. Comparto la medida", señala acerca de la nueva reglamentacion que se impondrá en el mundo del turf. 

Cabalgar contra el machismo

Se llama Fiama Gonella, tiene 21 años y es de Córdoba, de Las Barras. Su padre fue cuidador, "por eso frecuenté desde chica este ambiente, y desde siempre amé a los caballos", dice esta joven que está cursando la Escuela de Jockeys como oyente. 
"Como dice Héctor, acá hay como 6000 hombres y seremos unas seis mujeres, por eso sentimos cierto machismo, pero no nos importa, porque nosotras hacemos bien las cosas. En el grupo nos llevamos bien, claro que hay más afinidades con unos que con otros. Pero yo valoro mucho este curso, porque no sólo se trata de una enseñanza, sino de un norte que tenés en la vida."  
Quienes la conocen en la pista coinciden en señalar que la cordobesa hace recordar a Marina Lezcano, la gran jocketa argentina inmortalizada por el tango "Muñecas de oro".  

Pasión por los caballos

Florencia Peñalva, 21 años, nació en el barrio porteño de Villa Pueyrredón y llegó a la escuela luego de un largo periplo: "No es que me inscribí en la escuela por tener algún pariente que trabajó en el turf. De chica me gustaban los caballos y me anoté en un curso de equitación, pero en un punto me harté de hacerle dar saltitos a los caballos, y me metí de jocketa", cuenta Florencia, que estuvo un mes en coma hace un año por una caída, pero no bastó para abandonar su pasión. "El caballo se me vino para atrás y mi cabeza pegó contra el piso. Yo no sentí nada porque me había desmayado, me hicieron operaciones y una traqueotomía." Hay famosas jocketas, por ejemplo la mujer de Fred Astaire. "Pero ahí tenés un hombre que acompaña su fama. Yo creo que el sexo en la carrera no importa, importa la dedicación", concluye con valentía Florencia.

La cifra

50 kg es el peso máximo para competir en turf. Eso lleva a muchos jockeys a tener enfermedades vinculadas a la alimentación. "

Veterinarios argentinos: Dr Emilio Solanet, mentor de la raza criolla

Por Miguel Almanza

Emilio Solanet (1887-1979) fue uno de los hombres más importantes para la cría del caballo criollo en nuestro país y toda una personalidad dentro de la comunidad veterinaria argentina. Se le adjudica a "Don Emilio", como se lo solía llamar con cariño, el rescate y fundación de la raza criolla.

Veterinario, escritor de numerosos libros técnicos, profesor universitario de renombre, productor agropecuario, dirigente político ligado a la Unión Cívica Radical, fue criador ni más ni menos que de los célebres criollos Gato y Mancha, que en 1928 fueron noticia mundial al arribar a Nueva York desde Buenos Aires, tras 3 años de travesía. El mismo alcalde de la ciudad, James Walker, los recibió personalmente. El jinete de los caballos era el suizo Aimé Tschiffely, un profesor amigo de Solanet, a quien éste le había regalado ambos ejemplares.

Emilio Solanet nació el 28 de abril de 1887, en la localidad de Ayacucho, provincia de Buenos Aires, iniciando en 1904 sus estudios universitarios en el Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria. Por aquella época, la carrera de veterinaria tenía una duración de 4 años, al cabo de los cuales, en 1908, Solanet se graduó con medalla de honor. Lograría su doctorado dos años más tarde, en en 1910.

Si bien su tesis doctoral fue sobre parasitología (una de las materias claves para el desarrollo pecuario y de gran importancia en salud pública), su mayor interés se posó en la zootecnia, siendo profesor de dicha materia por casi cuatro décadas. En en 1922, logró que la Sociedad Rural Argentina aprobara el standard de la raza criolla, y, en 1923, sería miembro fundador de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos junto a varios criadores entusiastas. En su estancia "El Cardal", Solanet desarrolló su trabajo como criador.

Publicó varios libros, siendo el más famoso de ellos "Pelajes Criollos", editado en 1955, el cual en la actualidad sigue siendo el mayor libro de referencias sobre el tema. Otros títulos incluyen: "Equinotecnia" (1941), "Hipotecnia: Principales razas caballares, su mejora y explotación" (1943) y "La Cría del Yeguarizo y su Remonta" (1947).

En 1976 fue honrado con el título de "Académico Emérito", en reconocimiento a su prolífica trayectoria. El 7 de julio de 1979, murió a los 92 años de edad.

En 2006, uno de sus hijos, Oscar Emilio Solanet, publicó un libro homenaje a su padre, "Don Emilio Solanet, un caballero del campo".

Secretariat (1970, USA) ¿el mejor SPC de la historia?

Por: Miguel Almanza

Secretariat es uno de los grandes caballos SPC de todos los tiempos. Dueño de numerosos récords, su triunfo en el Belmont Stakes de 1973 fue, probablemente, una de las maravillas más memorables que han sucedido en la historia de este tan bello deporte.

Secretariat, montado por Ron Turcotte
Secretariat nació el 30 de marzo de 1970, en Meadow Stable, Virginia. Hijo de Bold Ruler y Somethingroyal, por Princesquillo, Secretariat poseía un pedigree muy prometedor, y por muchos señalado como un pedigree perfecto.

Secretariat era un caballo de un físico formidablemente poderoso, equilibrado. De potrillo, también demostró tener una personalidad bastante independiente, de caracter curioso y vivaz.
Esto llamó particularmente la atención de su propietaria Penny Chennery.

Cuando llegó el momento de inscribirlo en el Jockey Club, algunos de los primeros nombres sugeridos fueron "Sceptre", "Royal Line", "Something Special", "Games of Chance", and "Deo Volente" pero ninguno de ellos estaba disponible. Finalmente, un sexto y último nombre fue presentado y aceptado, que es el que conocemos todos: Secretariat.

Inicios en las pistas
Ya próximo cumplir los dos años y medio de edad, Secretariat fue presentado por su entrenador, el canadiense Lucien Laurin, el 4 de julio de 1972, en Aqueduct, Nueva York, para disputar una carrera común sobre 1100m.

El debutante estaba 3 a 1 en las apuestas (máximo sport que brindara jamás en las pistas) pero la suerte no estuvo de su lado. Ocurrió que al largar, un muy brusco cierre de línea rival lo sorprendió novato, y tras el perjuicio quedó penúltimo de doce competidores. Su piloto de entonces, el aprendíz John Feliciano, supo esperar a su caballo, colocandolo de a poco en la carrera para arribar cuarto en el final. Se supone con una alta probabilidad, que tras éste debut, el percance inicial marcó a Secretariat para que no intentase nunca más largar en punta.

Otra vez en Aqueduct, once días después, el alazán tostado tuvo revancha: sin inconvenientes esta vez, vino traído de menor a mayor, y resolvió su primer triunfo, una carrera común, con total autoridad. Hecha esta primera augurosa presentación en el círculo de ganadores, el caballo viajó al norte del estado de Nueva York, a Saratoga Springs, uno de los complejos de entrenamiento de caballos de carrera más grandes de todo los Estados Unidos y del mundo, que incluye al hipódromo de Saratoga (para turf) y además al pequeño pero pintorezco hipódromo de trote Saratoga Raceway.

Por primera vez tomaría contacto allí con el jockey que lo montaría prácticamente por el resto de su campaña de pistas, el canadiense Ron Turcotte.
En la pista de Saratoga, y como paso previo a los clásicos, no ganó tan fácil como se esperaba, pero si dejó una buena impresión, ayudado por la recta de 400m de ese hipódromo, un poco mas afín a su característica forma de correr, deliberadamente desde atrás.

Clásicos a los dos años
Secretariat realizaría una brillante campaña dos años, que le valió el título de Caballo del Año, algo poco o nada común para un dosañero (sólo logrado en USA anteriormente por Native Dancer en 1952, y Mocasín en 1965).
Las conquistas que le valieron dicho galardón fueron: el Stanford Stakes y el Hopeful Stakes, ambos disputados en Saratoga; el Belmont Futurity en la milla de Belmont Park; el Laurel Futurity en el óvalo de Laurel, Maryland; y el Garden State Stakes, en el desaparecido hipódromo Garden State; siendo distanciado en el Champagne Stakes por molestar al caballo Stop the Music. Así, redondeaba 7 victorias clásicas sobre 9 carreras disputadas.

Campaña tres años: comienza la gran temporada
A principios de 1973, Secretariat viajó al cálido clima de la Florida, para pasar el invierno en el hipódromo de Hialeah. Actualmente, este hipódromo, y luego de años de cierre, sólo está tímidamente habilitado para las competencias de cuarto de milla; no obstante, hasta no hace muchos años era considerado uno de los más lindos, importantes y grandes de la Florida y de los Estados Unidos en general.
Mientras Secretariat estaba allí, el famoso y prestigioso haras norteamericano, Claiborne Farm, ofreció una fuerte suma de un poco más de seis millones de dólares para comprar el derecho reproductivo del animal. Dicha oferta fue aceptada anteponiendo la condición de que el potrillo podría disputar de forma completa su campaña tresañera.

Secretariat inició la temporada regresando a su hogar, Aqueduct, para disputar el Bay Shore Stakes. Pagando dividendos irrisorios, Secretariat respondió a su gran favoritismo con un holgado triunfo de cuatro cuerpos de ventaja. Veinte días despúes hizo otro tanto en el Gotham Stakes, por tres largos sobre el mismo escenario.

Antes de embarcarse en la triplecorona, debía afrontar un compromiso más: el famoso Wood Memorial, corrido a finales de abril, sobre 1800m, en Aqueduct.

Lamentablemente, ese día el caballo falló. Quizá un ritmo de carrera algo flojo perjudicó al gran campeón, que ante un desplome brutal de la boleteada, sólo rescató un tercer puesto de Angle Light y Sham, respectivamente. El caballo había corrido aparentemente como de costumbre, de menor a mayor, sólo que esta vez su ataque no había sido el suficiente.

La historia sigue...

El haber perdido tan próximo a la fecha del Derby, significó algo más que una simple derrota. Más bien, instauró un debate caliente.

Aunque su propietaria, Ms. Chennery, se encargó de minimizar el fracaso, varios handicappers de los medios más importantes habían levantado la teoría de que simplemente Secretariat no llegaba a la distancia. El argumento esgrimido era lógico: su padre, Bold Ruller, generalmente no transmitía fondo. El crack hasta ahí había llegado.

Sin embargo, el público en general no quería ver a su héroe acabado de tal forma. Muchos se acoplaron a la versión de su entrenador, Lucien Laurin, quien señaló que un abceso en la boca del caballo -detectado luego de la famosa carrera- le habría provocado molestias en competencia, por ende dando una baja en su rendimiento.

De todos modos, la polémica continuó, y las aguas divididas prosiguieron hasta Louisville.

Había llegado el gran día del Derby, con todo el hipódromo de Churchill Downs repleto de aficionados que querían ver el descenlace de una carrera que prometía, más allá del resultado, ser espectacular. Entre los inscriptos, también se encontraba el popular Forego, quien años más tarde, y sin Secretariat que le haga sombra, se convertiría en una de las más queridas leyendas del turf norteamericano. Además, era hora de revanchas, pues serían de la partida los verdugos del Wood Memorial, Angle Light y Sham; además de otros buenos como Twice a Prince, Our Native y My Gallant.

Secretariat esta vez no fue el claro favorito de otras ocasiones, pagando 3 a 2 e igualando en sport a Angle Light. Sham, montado por el reconocido y morrudo panameño Lafitte Pincay, ofrecía un 5 a 2 como tercero en discordia.

Por fin se dio la suelta de la 99° edición del Kentucky Derby.
Shecky Greene, con la monta de Larry Adams, asumió la vanguardia, seguido de cerca por Gold Bag, Royal And Regal, Angle Light, y Sham.
Pero todos se preguntaban: ¿dónde se hallaba el potrillo de los seis millones de dólares, del que un país entero hablaba? venía jugando en el fondo de un lote de 13 competidores, tras una largada demasiado mansa.

Tras recorrer el primer codo, Turcotte lo abrió al entrar al opuesto, y sólo hizo falta una caricia de fusta para que Secretariat respondiera cambiando de velocidad, y comenzara a liquidar rival por rival.
Viajaban por el último codo, con Sham fácil en la vanguardia, cuando Secretariat apareció por el lado exterior de forma amenazante.

Sham enseñó camino durante los primeros tramos del derecho, hasta que se vio alcanzado inevitablemente por el hijo de Bold Ruler.

A esta altura, la definición se centró en éstos dos, pues el resto, fatigados, sólo corrían por capturar alguna chapa del marcador.

Sólo hizo falta que Ron Turcotte le bajara un primer fustazo al noble hijo de Bold Ruler, para que respondiera estirando dos largos y medio de ventaja sobre el disco. El tiempo marcando fue récord: 1:59 2/5 para los dos kilómetros más famosos del mundo.

No obstante, la labor del segundo, Sham, había sido formidable. Incluso al arribar a la meta, su tiempo continuaba siendo mejor a la anterior marca. Tercero, a 8 largos, cruzó Our Native; cuarto Forego. Angle Light llegó apenas décimo.

En el Preakness Stakes (GI, 1900m, hipódromo de Pimlico), Secretariat -fiel a su gusto- también largó último, aunque esta vez algo más cerca de los punteros, por tratarse de sólo seis rivales.
Dieron la primera pasada frente al disco, con Secretariat aún desempeñandose en la retaguardia.

En ese momento, Ron Turcotte se percató de que el paso era algo lento, y preocupado por no facilitarle las cosas a Sham -el rival a vencer- estimuló a Secretariat para ir en busca de la punta más temprano que otras veces.

Pero Secretariat se embaló con demasiada furia, en un memorable estallido de velocidad que de haberse tratado de cualquier otro caballo, habría resultado el fin de la aventura.

Antes de que el pelotón cumpliera los primeros 800m (entrando a la recta del frente), Secretariat ya pasaba a comandar con fuerza por el lado exterior del grupo, dejando de lado a cualquier esperanza rival.

Sin adversario que pudiera contenerlo, el campeón continuó su marcha poderosa, y en un trámite, se encomendó fácil al disco por 2 1/2 cuerpos. Aunque el teletimer de Pimlico se detuvo en los 1:55, los cronometristas del Daily Racing Form contaron 1:53 2/5, tiempo que implicaba récord para la distancia. Hasta hoy día el reloj de ese Preakness es cuestionado.

Sham fue nuevamente el segundo mejor del lote, obteniendo el puesto de escolta ; e idéntico a la anterior ocasión, Our Nature cruzó a ocho cuerpos del primero.

El famoso Belmont de 1973
Si hasta ahora Secretariat había demostrado ser un fenómeno, el Belmont Stakes fue la carrera que mejor lo describió.

Secretariat partió algo retrasado, por dentro, contra sólo cinco rivales. My Gallant recorrió los primeros tramos en la delantera, luchando con Sham. Secretariat, por los palos, ágilmente aprovechó un hueco para pasar al liderazgo, presionado muy de cerca por Sham.

Ambos punteros galoparon el primer codo, con leve ventaja para Sham, marcando los primeros 400 en 23'' 3/5, y los 800 en 46'' 1/5. Algo nunca visto. La lucha se prolongó al ingresar a la recta del frente, registrando para la primera mitad 1:09 4/5, acaso un tiempo que comúnmente marcaban los velocistas en Belmont para ese tiro.

Pero para cualquier caballo normal, incluso para uno sobresaliente como Sham, ésta era demasiada velocidad. Tras un leve dominio de Secretariat, Sham volvió a la carga para estirar medio cuerpo, en lo que sería su último acto de oposición. Luego, empezó a perder terreno. Secretariat lo sobrepasó y comenzó a desprenderse con una inusitada facilidad.

Aún muy lejos estaban My Gallant, con Twice a Prince próximo, mientras que Sham defendía su dignidad de escolta.

Pero cualquier intento rival ya era tarde. Secretariat continuaba con un ritmo descomunal, ampliando más y más la distancia.

Tal es así, que al promediar el opuesto, Secretariat llevaba diez cuerpos adelante; y recorriendo el último codo, la ventaja se estiró a doce.

Por entonces, Sham inexorablemente renunciaba a la carrera, mientras que My Gallant y Twice a Prince, pasaban al segundo puesto. Sin embargo, a pesar de ser severamente llamados por sus jockeys, nada pudieron hacer por acortar las diferencias con el cada vez más lejano líder. En cambio, Ron Turcotte continuaba siempre quieto sobre la montura del "Gran Rojo".

Al pisar tierra derecha, Secretariat aventajaba 20 cuerpos por delante de sus rivales. El relator, tan impresionantemente sorprendido como todos los presentes, exclamó y llegó a quebrarse: "Secretariat... está totalmente solo... es asombroso... pero Secretariat se mueve ¡¡¡¡como una tremenda máquina!!!! ... con 100 metros delante de los demás caballos!!".

Secretariat siguió aumentando diferencias, en un hipódromo que enloquecía, vibraba, con miles de aficionados, periodistas y profesionales del turf que simplemente no podían dar crédito a lo que estaba sucediendo.

Veintidós cuerpos, 25 cuerpos, 28 cuerpos; y todo el equilibrio y la fuerza de ese titán que parecía no querer dejar de correr nunca, ofreciendo un regalo que superaba infinitamente a lo que cualquier corazón burrero podría esperar. Y por último, una imagen que habla por mil palabras.

Secretariat ganando el Belmont Stakes de 1973
31 cuerpos marcó Secertariat al cruzar la meta, junto a un nuevo récord mundial de la distancia, 2:24.

Continúa su campaña
A esta altura, no se hablaba mejor de ningún atleta -hombre o animal- como de Secretariat.
Así llegó a ser tapa de la revista Times.
El oriundo de los campos de Virginia, había capturado la imaginación de millones de personas a lo largo y ancho de todo el país, y todas ellas querían tener algo del campeón. Tal era el furor, que Penny Chennery debió trazar un cronograma que contemplase a ambas costas del país, a fin de satisfacer a su público.

Secretariat viajó al bello y florido Arlington Park, situado en los suburbios al noroeste de Chicago, para disputar el Arlington Million (2000m).

Pagando 1.10 $ a ganador (nadie nunca se hizo rico con el apostandole) y frente a 41.233 fanáticos, Secretariat volvió a batir fácilmente, por 9 largos, a My Gallant y a Our Native. El tiempo fue fantástico, como siempre, quedando a 1/5 de segundo del récord de pista que ostentaba el famoso Damascus (1:47 los 1800).

Volviendo a Nueva York, fue a competir al tradicional Whitney Stakes (2000m) una prueba emblema del hipódromo de Saratoga. Lamentablemente, haber corrido con algo de fiebre le significó una derrota contra Onion tan sólo por un cuerpo. Onion era un caballo no demasiado conocido, que once días atrás había marcado el récord para los 1300m de Saratoga.

Una de las carreras más mediatizadas fue la Marlboro Cup, a disputarse en Belmont Park. Fue creada especialmente para Secretariat y promovida por la multimillonaria tabacalera Phillip Morris; su televización fue en directo y ampliamente promocionada. La idea de organizar tal carrera había sido propiedad de Jack Landry, uno de los ejecutivos de la empresa y aficionado al turf. Pretendía, en su objetivo original, que los medios se vean obligados a poner el nombre de Marlboro en todos los programas, modalidad que es bastante común hoy en nuestros días en la sponsorización de competencias.

Sin embargo, a muchos medios de aquel entonces les cayó mal y se negaron a publicar de forma completa el nombre, colocando en sus páginas, por ejemplo, abreviaturas como la M-Cup (tal como lo hiciera el Louisville Courier-Journal de Kentucky).

Como sea, se podría comentar mucho más de los reveses de la organización de esa copa, pero lo importante en definitiva, es que la estrella de siempre, Secretariat, nuevamente hizo lo suyo de forma fácil, alzándose otra vez al tope del marcador.

Su última participación en la arena, fue sobre la pista pesada de Belmont, en el Woodward Stakes, arribando segundo de Prove Out.

En cambio, sus últimas dos participaciones serían sobre césped. Lucien Laurin había convencido a Penny Tweedy de que Secretariat podía ser mejor aún en la grama, y de hecho su actuación en el Man O'War Stakes, sobre la interna de Belmont Park, disipó las dudas. Además de obtener un contundente triunfo, lo hizo en tiempo récord para los 2400m de grama.
"Alguna gente quizá no me crea" dijo Ron Turcotte luego de la carrera "pero yo siempre dije que este caballo sería mejor en el césped que la arena".

Su última carrera y la despedida del campeón
Sólo quedaba una sóla carrera por correr antes del cierre de la temporada e inevitable retiro. Lo acordado fue viajar a Canadá, para disputar el 28 de Octubre el famoso Canadian International Championship Stakes (2400m) en Woodbine. Este hipódromo, ubicado en Toronto, Ontario, posee una espectacular pista de césped, con una recta final de 600m que hace recordar a San Isidro. El turf en Canadá es superado ampliamente por la afición hacia el trote, pero este país presenta, sin embargo, competencias turfísticas de gran nivel.

La idea de su propietaria era justa, pues tanto el preparador Lucien Laurin, como el jockey Ron Turcotte, eran oriundos del Canadá.

Lamentablemente, una suspención de cinco días, privaría -para su gran bronca- a Turcotte de correr esa gran carrera final. Laurin debió buscar entonces un jockey alternativo, y se fijó en otro jinete canadiense, Eddie Maple, contratando sus servicios.

Varios de los mejores caballos de Canadá correrían el Internactional, lo que añadiría más interés al cotejo. Entre ellos, estaba inscripto el mejor gramero, Kennedy Road, ganador de múltiples clásicos sobre césped tanto en USA como en Canadá.

Los días previos a la carrera tenían, a pesar de las bellas imágenes de Secretariat trabajando sobre esa gran alfombra verde, un dejo de nostalgia. Después de todo, era la despedida del crack, la última vez que se lo vería en acción.

Llegó el día de la carrera, lamentablemente con un tiempo neblinoso, frío y con lluvia; un clima quizá poco apto para las despedidas.

Esperando el gran premio, Penny Chennery habló a los periodistas sobre el turf y sobre Secretariat:

"Esto es un deporte vital, un deporte apasionante. Esto no es una explotación de los caballos-aseguró para luego añadir -"Hay caballos, como Secretariat, que son sanos y capaces, y demuestran que les emociona correr. El sabe cuando gana. El sabe cuando la gente lo aplaude. Ha sido una gran experiencia para él también".

Secretariat no defraudó a nadie ese día. Cruzó la meta, por última vez, con varios cuerpos de ventaja -que fueron 12- adelante de Big Spruce y Golden Don. Kennedy Road perdió en la recta y no hizo mucho más.
Con esta carrera había logrado el récord por sumas ganadas, que ascendió a $1,316,808. Nada más en una pista se le podía pedir al gran campeón.
Regresó a casa con toda la gloria, para completar su último adiós ante el público que lo tanto lo amaba. El evento fue en Aqueduct, escenario de su debut, en donde desfiló frente a unos 6000 fans que se congregaron para darle una merecida ovación en gratitud y despedida.

Secretariat al haras
Secretariat pronto dejó su antiguo hogar en Nueva York, para hacer uno nuevo y definitivo en las verdes colinas del Claiborne Farm, en Kentucky.

Como reproductor tendría bastante éxito, engendrando a 653 productos, 57 de ellos ganadores clásicos; aunque ninguno de ellos ni parecidamente majestuoso como su padre.

Entre ellos, produciría a la ejemplar del año LADY'S SECRET, y a los campeones MEDAILLE D'OR y RISEN STAR. Other outstanding offspring included GENERAL ASSEMBLY (ganador del Travers Stakes), IMAGE OF GREATNESS, FIESTA LADY, PANCHO VILLA, TERLINGUA, ATHYKA, CLEVER SECRET, TINNERS WAY y muchos otros.

Hasta no hace mucho, aunque ya desaparecido físicamente, encabezó estadísticas por carreras ganadas en algunos estados de USA.

Secretariat moriría relativamente joven para un SPC, a los 19 años, producto de una laminitis. Esta afección incurable, entonces lo había prácticamente inmovilizado de sus miembros, provocándole un enorme dolor al apoyarse. Cuando el dolor fue demasiado grande, se tomó la decisión de practicarle la eutanasia, que fue lo mejor que se pudo hacer para que ese campeón tan amado dejase de sufrir.

Secretariat se fue plácidamente, y le fue construída una tumba en su honor en el haras Claiborne; pero antes de enterrarlo, se le realizó una autopsia en donde los veterinarios encontraron que el caballo poseía un corazón del doble de tamaño que un purasangre normal, algo que explicaría parte de sus logros.

Si bien es común sólo enterrar la cabeza, el corazón y los cascos de los caballos famosos, se sabe que a Secretariat se le dio un tratamiento especial, tal cual lo merecía.

Los visitantes aún le llevan flores y presentes a su tumba, para conmemorar y nunca olvidar a su héroe.
Artículo del año 2004, originalmente publicado en Por1cabeza.com. Miguel Almanza

Cipayo (1974, ARG) mejor dos años de su generación y mejor padrillo argentino de los '80s

Cipayo ciertamente fue uno de los mejores padrillos nacidos en nuestros suelos, habiendo encabezado la estadística de padres en tres ocasiones (1983, 1984 y 1987) y que entre otros éxitos, fue padre ni más ni menos que de Fitzcarraldo (otro emblemático reproductor argentino).

Cipayo nació en 1974, un año antes y en el mismo lugar que el corajudo cuadruplecoronado Telescópico, en el haras Don Yeye. Sería uno de los reservados para el stud del mismo nombre, y puesto al cuidado del entrenador Juan Esteban Bianchi. La famosa jocketta Marina Lezcano lo correría durante toda su campaña.

Cipayo

Hijo de Lacydon y Tsarina, debutó recién el 16 de abril, sobre 1400m en Palermo, mostrándose muy superior al resto, tras ganar por varios cuerpos.

Su próximo compromiso sería el clásico R. y R. Chevalier, a principios de mayo, también en Palermo. Debería enfrentar a los mejores dos años de su generación, no obstante, obtuvo la carrera por un cuerpo y con total facilidad. Su escolta sería Bosworth Field, mientras que cuarto, a varios, arribó Brown Eyes (quien tres semanas después mejoraría ganando el clásico Manuel J. Güiraldes). El caballo se consagraría como mejor dos años al ganar de punta a punta el clásico Montevideo.

Inicio del proceso selectivo superior

Con mucha fe se esperaba la participación de Cipayo en la Polla de Potrillos, siendo considerado por la afición como el mejor candidato para la tradicional prueba de la milla.
Una vez que se dio la partida, Apollon salió a la descubierta, seguido de Brown Eyes, y más atrás, en el tercer lugar, Cipayo espectante. En el palo demarcatorio de los 700m Brown Eyes le planteó lucha a Apollon a la vez que Cipayo era victima de un encierro.

Ya en la recta final, Marina encontró un hueco por el medio de la pista para así poder soltar la poderosa atropellada del hijo de Lacydon, que, una vez libre, en fuerte ritmo dominaría a Brown Eyes por 1 1/2 cp. sobre la meta.

El Jockey Club plantea nuevos desafíos

Tras aquella importante demostración de superioridad, Cipayo quedaba como el gran favorito para su próxima cita, el Jockey Club. Sin embargo, un gran rival ante el cual jamás se había medido antes sería un muy bravo adversario a vencer en la segunda gema de la triplecorona. Se trataba de Farnesio.

Hijo de Good Manners y La Farnesia, nacido en el Haras Ojo de Agua y adquirido por Stud El Turf, Farnesio había demostrado grandes condiciones desde su debut. Sobre 1500m, pista pesada, en Palermo, ganó en gran forma por 4 cuerpos. En el clásico Coronel F. Martínez, sobre 1800m, por varios cuerpos derrotó a Alatón (Great Houst).

Gran espectativa generó el encuentro entre Farnesio y Cipayo en el Jockey Club. Igual que en la Polla, Cipayo largó retrasado, mientras que el peligroso Farnesio tomaba la punta piloteado por el célebre Vilmar Sanguinetti, máximo jockey de esa época. Temiendo otorgar demasiadas ventajas al puntero, Marina movió a Cipayo, descontando en el lapso de cuatrocientos metros la notable ventaja de diez cuerpos, para luego adueñarse de la delantera por tres largos.

Habiendo ingresado al opuesto, en el palo demarcatorio de los 1600m, Sanguinetti intentó retomar la delantera, poniendo a su caballo a la par de Cipayo, estando ambos competidores muy alejados del resto. Cabeza a cabeza lucharon durante todo el codo de Belgrano y así entraron a la recta final.

Pero apenas pisada la recta final se comenzaba a notar el cansancio de Cipayo, culpa del esfuerzo prematuro. Farnesio comenzó a desprenderse en la vanguardia, continuando su accionar para luego cruzar triunfalmente el disco por 5 1/2 cps.

El segundo puesto le fue arrebatado a Cipayo por Alatón, montado por Orestes Consenza, que tras una larga atropellada logró el puesto de escolta por un largo ante el hijo de Lacydon.

El caballo habría competido en el Gran Premio Nacional de no haber sufrido una fractura de sesamoides durante una simple partida poco antes de la gran carrera. Esto marcó el fin de su campaña de pistas, pero su mayor futuro estaría en la cría y más precisamente, en el haras que lo vio nacer, el Don Yeye, donde fue transportado con un yeso poco después.

Cipayo recibiría por ese año el título de mejor "dos años de su generación" pero nuevos y más importantes galardones le esperarían por su desempeño como reproductor.

Cipayo reproductor

El haras Don Yeye decidió luego conservar un tercio sobre la propiedad de Cipayo, vendiendo los dos tercios restantes al Haras La Irenita, en donde el caballo sería ubicado.

Además de los dos haras nombrados, Cipayo también prestaría servicios en el haras Clausán, Melincué y Rodeo Chico.

Su actuación como reproductor resultó excelente, ganando la estadística de padrillos en 1983, 1984, y 1987, siendo 1984 el año en que recibió el título de "Padrillo del Año". Finalizaría segundo en 1988 y 1989; tercero en 1991, y por último, cuarto en 1994.

Entre sus hijos más destacados figuran, todos ellos de campaña clásica, primero Fitzcarraldo (quien fuera uno de los mejores reproductores nacionales de los '90) y , entre otros, El Asesor (destacado padrillo en el haras El Paraíso) Señor Juez (supo quitarle el invicto al crack indiscutido Team) La Yugueta, Payant, y El Aventurado, para nombrar algunos de ellos.

Como abuelo materno se destacó ganando la respectiva estadística en 1997 y 1999 figurando como el abuelo de Chullo ("Caballo del Año", "Mejor Tres Años" y "Mejor Fondista" en el año 1997) Tifosi (campeón platense), el destacado millero Di Escorpión y Reina Victoriosa, entre otros.

Artículo de Miguel Almanza publicado originalmente en Por1cabeza.com. Año 2003. El presente es una reedición posterior del mismo.

Carapálida (1954, ARG), un crack de los años '50s y gran padrillo argentino

Fue probablemente el mejor caballo que defendió los colores del Stud-Haras Malal Hue, de Don José Alfredo Martínez de Hoz y sus hijos

Carapálida fue la primera gran estrella del Haras Malal Hué luego de la escisión del célebre Chapadmalal en el citado Malal Hué y Comalal. Era hijo de Claro (Colombo - Clovelly, por Mahmoud), padrillo que servía en el Haras Don Santiago, e India (Parlanchín - Indian Legend, por Rustom Pasha).

Si bien la separación oficial del gran haras sucedió el 31 de diciembre de 1958 -cerca del final de la campaña del caballo-, ésta venía gestandose desde el año 1950 y ambos grupos familiares estaban realizando tareas independientes de cría. La cruza había sido planeada por Don José Alfredo, pero el responsable de la reservación fue su hijo Juan Miguel, quien insistió con quedarse con el potrillo a pesar de que éste boleaba hacia afuera notoriamente la mano derecha, por un defecto en la rodilla. La reservación de machos no se solía practicar, ya que no hacerlo en la política de venta era-a diferencia de nuestros días- casi una obligación "por principio" de muchos haras. Pero existían excepciones necesarias, como por ejemplo, la producción de nuevos padrillos, destino que le depararía al Carapálida. Y además, ver correr con los colores propios a un caballo fruto de la unión tan deseada de Claro e India, y al que además le notaba una clase especial, entusiasmó de sobremanera al joven experto Juan Miguel.

Carapálida ingresó en julio de 1956 al stud del gran entrenador Juan Lapistoy, con recién cumplidos los dos años "legales" de edad. Siendo entonces un ejemplar chico y apotrillado, no tuvo buenas críticas por parte de la gente de la caballeriza. Pero con el correr del tiempo, luego de la doma y de los primeros entrenamientos, el concepto sobre el caballo fue cambiando de negativo a francamente positivo, de modo que para enero del año siguiente, 1957, se inició el proceso de puesta a punto con vistas al clásico Iniciación. Pero una pequeña manquera sumada a una extendida huelga de vareadores hizo que su permanencia en el box finalmente fuera por 20 días, debiendo pasar por alto el compromiso. Luego de la espera, el potrillo pronto estuvo listo para ver competir, teniendo garantizada la conducción al brillante jinete Pedro "Pelusa" Artigas, uno de los grandes valores de la época, rival del legendario jockey Irineo Leguisamo, y que era parte del equipo del entrenador Lapistoy.

Carapálida, demostrando capacidades corredoras notorias, debutó triunfalmente a principios de marzo en el clásico Guillermo Kemmis, de punta a punta y por varios cuerpos, dejando en el tercer lugar a El Huracán, favorito de la prueba y ganador del mencionado clásico Iniciación. A mediados de abril se celebraría el clásico Santiago Luro (1200m), donde el hijo de Claro nuevamente mostró supremacía de punta a punta, reelegando al segundo puesto a New Deal (Nigromante). Este caballo llegó a descontarle terreno hasta quedar a un cuerpo de ventaja en el final, pero sin ninguna clase de susto.

Carapálida volvió a vencer a New Deal en el clásico Old Man, a fines de mayo y por aquellos años sobre 1200m, clavando el sensacional tiempo de 1'09''. El próximo compromiso sería el clásico Chevalier, el cual se adjudicó en tiempo récord para los 1400m, dejando segundo a Poderoso (Petrarca). Llegaron ofertas del extranjero ante semejante actuación, pero el equipo de Martínez de Hoz las denegó. Estaban frente al sueño de todo criador: tener un animal que podía ser el crack del año, y no iban a rehusar la posibilidad de vivir ese acontecimiento en carne propia.

Sobre pista pesada, en el clásico Montevideo venció otra vez su escolta de la carrera anterior, Poderoso, haciéndolo con amplia facilidad.

La Polla de Potrillos sería el próximo desafío y una lógica búsqueda de consagración. Un zaino negro, Danielito II (Selim Hassam), brillante ganador del clásico Miguel Cané, sería el nuevo rival a superar y los allegados de éste estaban confiados en que sería el destructor del invicto de Carapálida. Fue así que ese caballo salió furiosamente en la delantera, pero Carapálida acudió a vigilarlo de cerca desde una segunda colocación. Al ingresar en la recta final, Carapálida venía con aspecto sobrador, y acercándose al palo de los últimos cuatrocientos metros finales, el hijo de Claro remató con facilidad a su mentado rival, distanciándose por tres cuerpos y medio en la meta. Danielito II mantuvo el segundo lugar, y Poderoso, escolta del ganador en las dos últimas grandes carreras de dos años, llegó tercero. El tiempo registrado para la milla fue el mejor nunca antes conseguido para la historia de la Polla de Potrillos; recién el cuádruplecoronado Forli, tal vez el mejor millero argentino del sXX, lo superaría en la Polla de 1966.

En el Jockey Club, tradicionalmente corrido en Palermo por aquellos años, nadie fue a discutirle la delantera a Carapálida, y de ese modo logró por varios cuerpos demoler a sus rivales en una carrera realmente consagratoria.

Por desgracia, una fisura en la caña del miembro pelviano derecho, quince días antes del Gran Premio Nacional, obligaron a sus allegados a desistir de éste. Puesto en cura, reapareció un par de meses después, a principios de junio del año siguiente, 1958. Sucedió en el clásico Benito Villanueva, sobre la milla que por aquel entonces se celebraba en San Isidro. De punta a punta y de "orejitas paradas", Carapálida le ganó en gran tiempo a la campeona de la Polla de Potrancas del año anterior, Catando. Desafortunadamente, la fisura se le reabrió durante la carrera y obligó a esperar otro par de meses más para su recuperación. Culpa del distanciamiento entre su jockey, Pedro Artigas, y su célebre entrenador Juan Lapistoy, para 1959 el jinete Cayetano Sauro pasó a montar los caballos a éste. Artigas competiría entonces en su contra, y en el clásico México, sobre 1600m en Palermo, se apilaría sobre un caballo llamado Effendi, entrenado por Julio Penna y que se hallaba en plena alza.

Como de costumbre, Carapálida salió a la delantera, pero la astucia de Artigas hizo poner a las patas de éste a su conducido, "chupandolo" y gritándole a Sauro "hacé correr, hacé correr, si es el crack!!!". Un ritmo excesivo melló las fuerzas de Carapálida en su reaparición, y la carrera se resolvió a favor de Effendi, dejando segundo al defensor de Malal Hué.

Pero hubo revancha y se hizo justicia. Ocurrió en el clásico General Belgrano, sobre los 2400m del hipódromo de San Isidro, donde el hijo de Claro e India se hizo de la punta como era su hábito, y amplió en la recta cada vez más ventajas, para ganar la carrera de forma brillante.

Días antes del Gran Premio 25 de Mayo -por primera vez se lo denominó así, pues anteriormente se lo llamaba Gran Premio San Isidro- rodó Cayetano Sauro, por lo que no podría dirigir al defensor de las sedas del stud Malal Hué en la gran carrera. Oscar Nardi fue entonces el jinete encargado de reemplazarlo. El caballo corrió en la delantera como era su hábito, pero en la recta ya no se lo notaba con todas sus fuerzas, lo que marcaría el resurgir de la lesión. Carapálida, sin embargo, luchó con todo su coraje por retener la punta que, finalmente, tomó La Rubia por sólo medio pescuezo en la meta. Tercera fue otra yegua, Pennsilvannia.

Sin nada más que demostrar en las pistas, con cinco años de edad Carapálida fue retirado de las competencias para dedicarse a la reproducción. Se trataba de un caballo complicado de cruzar, según nos relata J.M.M.de Hoz, ya que el desvío de su rodilla derecha y cierta angostura de sus vasos se evidenciaban en su desendencia ante una cruza inadecuada. Carapálida, no obstante, con criadores de la talla del haras Malal Hue, de alta profesionalidad y experiencia de décadas en las más altas esferas del turf local, resultó un padrillo excelente.

Tuvo hijos muy destacados: Keats (mejor caballo de 1975), Himera (campeona '66-'67) y además Unicornius (buen potrillo en 1972), Gabin (mejor millero de 1968), Tojours, Idílica (mejor dosañera de 1964, de donde salió invicta), Kaiserín (segunda mejor potranca de 1967), Chesterton (buen millero en 1977-'78), sumados a numerosos caballos ganadores de especiales y hándicaps. Durante ocho años, desde 1964 hasta 1972, estuvo entre los diez primeros mejores padrillos de la Argentina de la estadística; en el '72 y el '67 fue tercero en la estadística nacional.

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Forli (1963, ARG) el caballo argentino más completo y noveno cuádruplecoronado

El gran crack de 1966, padre de Forego y abuelo materno de Nureyev

Que Forli fue un gran caballo de pistas es cierto, pero fue especialmente un millero superlativo y no un ejemplar que encandilara en la distancia. Hijo de Aristophanes y Trevisa, obtuvo 7 carreras de 8 disputadas. Su entrenador en la Argentina fue el célebre Juan Lapistoy, y su jockey, el afamado Rodolfo Zapata.

Forli, de padrillo en Claiborne Farm


Forli fue uno de los grandes caballos del turf argentino, y mencionado como el más completo de todos ellos, ya que su influencia como padre gravitó en el ámbito internacional de tal manera que se ha convertido en un jefe de raza, con el respeto y cuidado que hay que considerar al emplear ese término.

Nacido en el histórico haras Ojo de Agua, Forli obtuvo a los dos años solamente una victoria, el Gran Premio Montevideo (GI, 1500m), y esperó así hasta el proceso selectivo superior.

Ganó la Polla de Potrillos de 1966 de forma asombrosa, por varios cuerpos y en el tiempo récord de 1'33''2/5 para la milla. Esta fue la prueba que lo describió en toda su extensión y con todo su talento, ya que el resto de sus carreras no fueron tan brillantes, seguramente porque Forli no era particularmente un enamorado de las carreras de fondo. Sin embargo, completó la cuádruplecorona, lo que le valió el mérito de ser nombrado "Caballo del Año". Luego de ello, fue vendido de inmediato a los Estados Unidos, en una época donde aún se estaba consolidando la exportación que en nuestros días es tan frecuente.

En las tierras norteñas , durante parte de 1967 se lo probó en carreras con bastante éxito, ganando en dos de sus tres participaciones allí. Fue vencedor en el Coronado Stakes y ganador en tiempo récord en otra carrera en Holywood Park (1'41''1 para los 1 1/16 de milla -aproximadamente 1700m). En el Citation Handicap sufrió una lesión, perdiendo de esta manera su invicto. Así, fue retirado a la reproducción, en los campos de Claiborne Farm, Kentucky.

Forli sobre las arenas del hipódromo de Palermo

Reproducción y legado
En legado de Forli en la reproducción es sencillamente sensacional. Es padre de 60 ganadores clásicos, entre ellos al gran crack Forego (tres veces caballo del año en USA), Intrepid Hero, Thatch (campeón de dos años en Irlanda y campeón millero en Inglaterra), Forceten, Home Guard, Formidable y Gay Fandago. De sus 704 hijos, 504 participaron en competencias, 322 de ese grupo logró ser ganador y el total de victorias como padre ascendieron a 1188 carreras y casi 16 millones de dólares en premios.

Forli fue el millero más espectacular que produjo la Argentina en el siglo XX, y el padrillo local de más renombre internacional. Foto: tomada de SportHorse-Data.com


Como abuelo materno tampoco dejó de brillar, con 92 nietos ganadores clásicos, y teniendo como reprentante más importante a un formidable jefe de raza del SPC, Nureyev (padre de 137 ganadores clásicos).

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Palanca (1932, ARG) gran campeona de la década del '30

Palanca, una excelente hija de Parwiz, es una de las figuras más recordadas para quienes presenciaron las carreras de los años treinta.

Palanca montada por Justino Batista. Foto: "En la Primera Mitad del Siglo XX" J.M.M.de Hoz

Armoniosa, atlética, un prodigioso exponente de la naturaleza, esta gran yegua nacida en el haras Chapadmalal forma parte de la historia del turf argentino. Palanca tuvo una campaña de cuatro temporadas en las pistas -desde 1935 hasta el ’38 inclusive-. Se proclamó sólidamente como la mejor potranca del año 1936 hasta que apareció Hear! (Hunter´s Moon), del stud Condal. La afición discutía sobre cual de las dos era superior, pues siguieron por caminos distintos. Sin embargo, en el Llerena del ’36 Palanca derrotó a Hear!.

Palanca fue la mejor yegua de 1936, batiendo también a los mejores caballos del momento en el clásico Otoño de dicho año.

Su primera campaña

En 1935, en un total de siete participaciones la hija de Parwiz obtuvo cinco victorias y dos segundos puestos. Debutó con un buen triunfo a fines de marzo de dicho año, en una carrera sobre 1100m disputada en el hipódromo de Palermo. Tras precoces señas de calidad, continuó su camino por la senda clásica, conquistando en el mes de abril el Clásico Saturnino J. Unzué (1200m), una de las principales pruebas del proceso selectivo, por dos cuerpos sobre Remera (Re-cho) y llegando como escolta de Hear! por el pescuezo, en los 1500m del Clásico 25 de Mayo -luego Juan Salvador Bocau. Lamentablemente, por un error en las anotaciones clásicas de Palanca, ella no pudo competir en los clásicos más importantes para hembras de tres años del segundo semestre, incluída la Polla de Potrancas.

Palanca, mientras tanto, obtuvo un importante éxito sobre 1800m derrotando a Haddock (Hunter´s Moon)- uno de los buenos potrillos del año (ganador del Clásico Luro), tras otorgarle ventajas en peso. Esto habla de la calidad de la nieta de Craganour.

Palanca y Hear!, por sendas diferentes, llegan a la apertura del flamante hipódromo de San Isidro, el 8 de diciembre de 1935, cuya primera carrera de la jornada es obtenida por el célebre jockey uruguayo Irineo Leguisamo. Palanca gana el Premio Inauguración, sobre 2400m, llegando adelante de importantes caballos como Lanark, Berlioz y Orégano. Hear!, por su parte, obtiene el clásico Príncipe de Gales, sobre Guatita y Marlene. Segun los archivos, la asistencia a aquél gran día de ocho carreras programadas rondó las 50 mil personas, incluído el Presidente de la Nación, Agustín P. Justo.

1936: Yegua del Año
Palanca inicia 1936 con un triunfo en el Gral. Lavalle, a fines de febrero, cargando 60 kg y con Justino Batista arriba. En marzo del '36, Palanca establece su primacía sobre Hear! en los 1600m del clásico Gilberto Llerena. Su consagración ocurriría en los 2000m del clásico Otoño, al vencer de forma notable a los mejores caballos del momento: Balbucó, Haunt Brion y Helium, aunque sin Ix ni Cute Eyes- éste último había sido retirado de las pistas para entonces. El tiempo de la carrera fue récord.

Con grandes objetivos por seguir conquistando, prosiguió su campaña en los más altos estratos, no sin dificultades. El largo tiro del Gran Premio Copa de Oro fue demasiado para la yegua, y tampoco pudo con Ligaroti- gran millero del momento y uno de los caballos importantes de la historia Argentina- en los premios G.P. de Honor y en el Estados Unidos del Brasil.

Luego, en 1937, obtendría por segunda vez el Clásico Llerena, de nuevo ante Hear!. Arribó cuarta en el Clásico Otoño de ese año ante Medicis, mientras que, en la misma carrera, Ligaroti finalizó tercero.

Con el objetivo de proseguir en la cría y con muchas batallas ganadas, se decidió que Palanca fuera retirada y enviada al Haras San José, de Jorge Santamarina, para ser servida por L’Oriflamme en la temporada de 1937. Al quedar vacía, en 1938 volvió al stud del “canario” Da Silva para ser entrenada nuevamente. Ganó en marzo del ’38 la tradicional milla del Clásico América y por segunda vez conquistó el Clásico Otoño sobre Stark (Barranquero).

Obtuvo el magnífico triplete clásico al vencer en el Juárez Celman, disputado en el hipódromo de San Isidro y sobre 2000m por aquellos tiempos. Segunda fue Goleada (Tresiete).


Luego de esa carrera, Palanca fue retirada definitivamente de las pistas y llevada al haras para la reproducción.
 

"Historia del Turf Argentino" (Miguel Almanza, monografía, año 2000)

Bend Or (1877, GB): Gran Jefe de Raza de fines del sXIX

Bend Or era un ruano descrito en el libro "The Horses of the British Empire", editado a principios del sXX, como un ejemplar muy alto y fuerte, poderoso. Y para el turf mundial, realmente eso significó. Un animal que transmitió, con generosidad, genes que lo han convertido en algo que unos pocos ejemplares logran en una raza: ser jefe. En las mejores sangres, este animal suele estar, vivo aun, a través de sus descendientes. Sobre su montura cabalgó uno de los ases de la fusta más consagrados de la historia del turf inglés, Frederich Archer. Según éste, fue el mejor caballo que corrió en toda su vida.

Bend Or (Doncaster- Rouge Rose, por Thormanby) 1877, GB

Famoso por su atropellada fulminante, Bend Or sufríría de sus nudos a los dos y a los tres años.

Su padre, Doncaster, era el ganador del Derby de 1873; e hijo de Stockwel (nac. 1849) uno de los padrillos más influyentes del sXIX. Por otro lado, su madre, Rouge Rose -cuya maternidad del campeón se cuestionó durante mucho tiempo- también era hija de un ganador del Derby de 1854, Thormanby (nac. 1857).

A los dos años Bend Or fue llevado al stud de Robert Peck, quien ya había tenido la oportunidad de entrenar a su padre, Doncaster. Peck pronto se dio cuenta de que iba a ser un segundo semestre exitoso.

Velozmente, como señal inconfundible de que se trataba de un caballo especial, Bend Or se puso en estado y estuvo listo para disputar en julio el Chesterfield Stakes, carrera para dos años sobre 800m. Fred Archer aceptó gustoso la monta, y juntos demolieron a sus adversarios por cuatro cuerpos. En Goodwood, en los 1200m del Richmond Stakes, volvió al triunfo; y repitió en el Prince of Wales' Stakes en York, por medio cuerpo. Sólo en dos días obtuvo el Triennial Produce Stakes (1000m y 140 yardas) y el Rous Memorial Stakes sobre 1000m.

Los problemas famosos de sus nudos empeoraron para la temporada siguiente, reapariciendo en el mismo Derby de Epsom, en 1880. Fue una de las carreras más emocionantes de las que se tengan recuerdo en la historia del turf británico.

Fred Archer estaba conciente de que correría a un caballo que reprisaría, con toda lo que ello implica; y también, sería una distancia totalmente nueva para el animal. Por su parte, el jockey tampoco se encontraba a pleno físicamente, pues se había herido su brazo derecho con una brasa días antes. Pero Fred sabía que tendría abajo, y confiaba mismo en su experiencia como profesional: con aquello bastaría.

Faltando tan sólo diez metros para la llegada, Bend Or estaba detrás de su mayor rival, Robert the Devil, montado por Tom Cannon, quien parecía ganador. Olvidando su herida, Fred bajó infructuosamente un fustazo, que cayó sin más. Entonces, en una fracción de segundo, Fred utilizó todo lo que le quedaba, taconeando y dirigiendolo con una sola mano. En dos saltos Bend Or emparejó a Robert the Devil, cuyo jockey, sorprendido, entraba en desesperación, y recién comenzaba a castigar. Pero ya era tarde. Ante una multitud exultante, Bend Or puso una cabeza sobre la raya. Y la ovación fue ensordecedora.

Dos semanas más tarde, después de su triunfo en el Derby, Bend Or reapareció en el St. James' Palace Stakes, ganando por la cabeza ante Fernández, tras una lucha feróz con éste que duró de bandera a bandera. Pero la suerte no lo acompañaría en el día de la disputa del St. Leger, pues una fuerte tormenta hizo un lodazal de la pista hipódromo de Doncaster, venciendo en dicha ocasión el famoso Robert the Devil; Bend Or rescatando sólo un quinto puesto. La fortuna tampoco estaría de su lado en el Second Great Foal Stakes, sobre 2000m y 74 yds. en Newmarket, perdiendo por la cabeza otra vez ante Robert the Devil; y peor aún, en Octubre, ese mismo caballo lo demolería por diez largos en el Champions Stakes, la carrera final de la temporada. Digan lo que digan, al fin de cuentas, Robert the Devil parecía un animal superior.

Para 1881 sólo disputó cuatro competencias, obteniendo el City Handicap y el Suburban Handicap, por 1 1/2 cp sobre Foxhall, el famoso tresañero norteamericano. Su próximo compromiso, la Epsom Gold Cup, sobre 2400m, se dio el gusto por fin de someter a su dominio a Robert the Devil, aunque sea tan sólo por la cabeza a su favor. Iroquois, vencedor del Derby de 1879, finalizó tercero. Su última aparición en las pistas fue en el Cambridgeshire, Newmarket, en donde otorgando 8 libras al resto de sus rivales, sumado a un problema en una de sus patas, finalizó quinto de Foxhall, Lucy Glitters y Tristan.

Antes de cumplir cinco años, fue retirado y enviado al haras The Eaton, con el fin de destinarlo a la reproducción. No ahondaremos mucho en detalles. Sólo diremos que fue uno de los padrillos más espectaculares de la historia del turf, que dio a hijos como Ormonde (gran caballo y bisabuelo paterno del triplecorona Flying Fox) Orbit (padre del jefe de raza argentino Old Man) y Kendal (gran influencia en la raza argentina) entre otros.

Fuente: Por1cabeza.com (artículo del año 2003)

Ixal (1995, ARG), un atropellador de altísimo voltaje

No se hallan muy lejanos en nuestras memorias, los recuerdos de las furiosas atropelladas de este gran hijo de Intérprete. Su galope era simplemente excepcional, elástico; daba la sensación de que volaba en los finales.

Ixal gana el GP Copa de Oro (GI, 2400m, San Isidro) de 1999

Ixal fue uno de los ejemplares más destacados de la última década, consagrándose como el mejor caballo adulto en 1999.

Nacido en el Haras El Paraíso, el hijo de Intérprete y Excel Bali poseía una contextura física muy fuerte y la velocidad cararcterística de su padre, un millero de excepción quien habia ganado la Polla de Potrillos en tiempo récord (1:33 20/100).

Posteriormente, el zaino negro sería adquirido por el stud Chichín, de La Plata, y dejado al cuidado del entrenador Nahuel Orlandi.

Debutó a fines de marzo, sobre 1400m, en San Isidro. No logró hacerse al triunfo, llegando tercero de Macahazo Tom, a 5 1/2 cps. Su mal genio, sumado a la inexperiencia de ser debutante, probablemente le jugaron en contra. En su próxima carrera, sobre el mismo tiro y escenario, llegaría quinto a tres largos de Kasteel Nib.

Pero el desquite vendría a fines de mayo, sobre 1600m, en donde gana por cuatro cuerpos sobre quien luego obtendría el Jockey Club de ese año, Have a Champ. Repetiría más fácilmente aún otra victoria en una condicional sobre la milla, como paso previo al terreno clásico. Por poco margen perdió Clas.I. Aramburu (G2, 1600m) disputado en el Hipódromo de La Plata, ante Chevillard; y luego prueba nuevamente en el campo condicional con un segundo puesto.

Para mediados de diciembre volvería con todas las ansias de triunfo en el GPI Joaquín Anchorena, la carrera sobre la milla más importante de San Isidro.

Ixal fue retenido en los primeros metros manteniéndose en el octavo lugar, mientras el favorito, Di Escorpión, debatía la delantera con Arqueólogo en un ritmo insostenible. En el codo, Ixal se fue acercando al fuego, para luego explotar en la recta final, en una atropellada fulminante que acabó la carrera pasado el palo de los docientos. Cruzó el disco con tres cuerpos sobre su escolta, Bebé Brillante, arañando el récord de la distancia: 1' 31'' 100c. Tal fue la impresión, que el Diario La Nación, al otro día publicó en su sección de carreras: "Ixal, un terremoto en la pista de San Isidro".

La siguiente temporada comenzó con una derrota para el zaino negro: no hizo carrera en la milla del GP Internacional de la s Américas, en Palermo, que ganó el afamado millero Di Escorpión. El "toro" Ixal entonces fue llevado a correr nuevamente sobre grama -su fuerte- triunfando en el Clásico América (GII) por 1/2 pcz. sobre Llers Fitz con el jinete que lo comandaría de allí hasta el final de su campaña, el "negro" Ojeda.

La consagración del hijo de Intérprete

Nahuel Orlandi tenía mayores planes en mente. En vista los remates de velocidad y aguante de Ixal, el reconocido cuidador platense pensó que podía aprovecharlos en mayor tiro. Muchos pensamos que sería difícil que un millero se extienda 800m más y pueda mantener esa potencia en la distancia, pero no era otra cuestión que probar. Así, fue ratificado en el Gran Premio 25 de Mayo (GI, 2400m) a disputarse en San Isidro. Tendría rivales de la talla de Coalsack (ganador del Pellegrini del '98) Desirable (ganador del República Argentina del '99) entre otros. Acicalado no pudo disputar dicho cotejo debido a su venta al exterior.

Se largó la carrera. Ojeda intentó serenar al goloso hijo de Intérprete escondiéndolo en el octavo lugar, dentro del pelotón de 13 participantes. Adelante comandaba Desirable, seguido por Coalsack, Inconteste y Venga Vino. En los 800 Frondoso igualó a Desirable, mientras Ixal se aproximaba al trío que seguía a los punteros. En el inicio de la recta, Frondoso pasó a la vanguardia, e Ixal desató una acometida imparable, que superó en los 350m a todas las escoltas; para emparejar a Frondoso en los 200m y dominar en los 150m, cruzando el disco con 1 1/2 cpo de ventaja.

Habiendo superado a los mejores en la distancia, regresaría recién en noviembre, en el Gran Premio Copa de Oro. Al valor de rivales se sumaba ni más ni menos que Refinado Tom, el último triplecoronado del turf argentino. Ixal corrió y ganó como siempre, desde atrás, iniciando su inexorable carga en los 400m, y desprendiéndose en los 200m de la que sería su última victoria.

Ixal y el último Pellegrini del milenio

Su gran desafío sería el Pellegrini, cuya edición del '99 fue una de las versiones más emocionantes de todos los tiempos. Con competidores de la talla de Asidero, Litigado, la crack chilena Crystal House; el gran brasileño Puerto Madero, y Refinado Tom, entre otros. Ixal hizo una gran carrera, pues debió tomar el codo muy abierto para ponerse a tiro de atropellada dentro del numeroso lote, lanzando así su fuerte carga en los 400m. Pero esa carrera debió ser para el gran Asidero, que por 1/2 cabeza superó a Litigado en un final de película. Ixal llegó quinto, a tan sólo 5 1/2 cps. del ganador.

En la temporada siguiente se intentó nuevamente que regresara a las competencias, pero los famosos problemas de salud que lo habían alejado por períodos de meses de las pistas hicieron considerar la idea de retirarlo definitivamente.

Reproducción

Luego de su retiro, Ixal fue a prestar servicios al haras que lo vio nacer, El Paraíso. Sus primeras crías nacieron a partir de mediados de 2003, pero las sucesivas generaciones aún no han dado todo lo que se esperaba de él.

Artículo de Miguel Almanza originalmente publicado en por1cabeza.com. Año 2003. El presente es una reedición posterior.

Penny Post (1945, ARG) el crack de los '40s

Nacido en 1945, en el afamado haras Chapadmalal, el célebre campeón llegó a llevar alusiones de su nombre hasta en cajas de manzanas, allá por el '50.

La historia de un campeón consagrado por el pueblo.

Penny Post. Imagen tomada del libro "Chapadmalal, Malal Hue...y Yo" J.M.M.de Hoz

Penny Post, que era un caballo gran alzada y muy fuerte, fue vendido al Stud La Giralda, de Conrado Maggiorini.

El hijo de Embrujo y Encomienda debutó el 20 de junio, día de la Bandera, ganando fácilmente sobre 1400m y con el doble mérito de haber corrido con sobrecañas.

Reapareció una semana antes del Nacional, en una prueba preparatoria para aquel premio, llegando al pescuezo Etón (Cameronian), sin corrida previa y con algunos tropiezos.

El Nacional se demoró una semana más debido a una intensa lluvia desencadenada la noche antes de la carrera. Ello permitió que Penny Post completara su forma.
Penny Post ganó en forma notable, demostrando ser un caballo de grandes condiciones. El hijo de Embrujo vino segundo de Sabañón (Fox Cub), pasó a dominar en la recta y resistió la arrematida final de Cruz Montiel, el ganador del Jockey Club. Pero los problemas de salud le jugaron nuevamente en contra, y en el Pellegrini apareció muy nervioso y sudado, llegando cuarto de Académico.

Reapareció en Marzo, en la milla del clás. América. Su poca adaptación para el barro lo relegaron al cuarto puesto, detrás de Salliqueló. Nunca más lo presentaron en una pista así, pues no sólo corría mal sino que también trabajaba mal.

El 17 de abril, en el domingo de Pascua, se rehabilitó a lo crack, por varios cuerpos, en el clásico Otoño (2000m), pasando los últimos 1800m en 1m 46s 3/5c, un tiempo realmente estupendo. Sudó profusamente antes de la carrera, Cervi, su cuidador, aseguró que eso era común en él. Más bien, era común en los hijos de Parwiz, siendo éste abuelo materno de Penny Post.

De punta a punta ganó los clásicos Gral. Belgrano, fácil sobre Cruz Montiel; Chacabuco, el Gran Premio Copa de Oro- que en aquel tiempo se lo disputaba en Palermo.

Penny Post y el Pellegrini de 1949

Ocurrió algo sorpresivo en el trágico Pellegrini de 1949. En plena recta, el crack venía tan fácil, que su jockey Osvaldo Pellegrino -euforizado- le aflojó el cuerpo y tiró la gorra en simbolo de festejo, desarmando así al crack. Para cuando se quiso dar cuenta, ya tenía encima a su principal rival, Cruz Montiel - con Rubén Quinteros en las riendas- sacándole un pescuezo de ventaja en la raya.

Pellegrino, en su desesperación y amargura, intentó suicidarse esa misma noche y se puede decir que fue el determinante del retiro prematuro del humillado jinete de 35 años en aquel entonces.

Pero Penny Post tuvo la revancha en el clásico Miguel Alfredo Martínez de Hoz, en diciembre. Pero antes, quince días después de lo ocurrido, el Embrujo ganó el Comparación -la llamada “tumba de los cracks”- a pesar del apodo popular de la carrera. Marcó parciales de asombro: 1m29s1/5 para los primeros 1500m, igualando el récord para esa distancia, y siguió corriendo para ganar por varios largos.

El clásico M.A. Martínez de Hoz no fue carrera para él: Demolió a Cruz Montiel.

Penny Post gana el GP Ramírez de 1950
En el año 1950 disputó el Pedro Ramírez- prueba máxima del turf uruguayo- corrido en el hipódromo de Maroñas.

Penny Post largó mal, medio atravesado. Antúnez creyó que la suelta iba a ser anulada y lo contuvo a los pocos metros. Sin embargo, la carrera se formalizó con Leblón adelante seguido por Cruz Montiel. El tren inicial no fue muy fuerte, lo que le permitió equilibrar a Penny Post e irse acercando poco a poco a los punteros.

Al hacer el primer paso frente al disco, Penny Post ya comandaba la carrera seguido de Leblón, Cruz Montiel y Salamalec (Congreve), con Luzeiro bien contenido en la retaguardia por Leguisamo, en su mejor estilo, guardando energías para el final. Cruz Montiel se acercó en el opuesto y la carrera comenzó a acelerarse.

Al volcar el codo, Penny Post ya se distanciaba, Cruz Montiel se quedaba y Leguisamo embalaba a Luzeiro desde el fondo.
Faltando trescientos metros, Penny Post llevaba tres cuerpos sobre Luzeiro, con Leguisamo preparado para dar su embestida final. Ambos pingos se pusieron a correr de lleno y Penny Post contuvo por medio cuerpo a Luzeiro.

Penny Post volvió a obtener el Otoño, el Chacabuco (marcando fenomenales parciales de 59s3/5 para los primeros 1000m y 1m 10s 2/5 para los primeros 1200m), y la Copa de Oro, más el Vicente Casares y el Pueyrredón.

A Penny Post le fue bien como padrillo, destacándose, por ejemplo, como el abuelo materno de El Centauro, quien figura en la mayoría de los pedigrees de la actualidad.

Monografía "Historia del Turf Argentino" (Miguel Almanza) Año 2000.

Old Man (1901, ARG), pilar de la cría argentina y segundo cuádruplecoronado

Old Man es uno de los grandes jefes de raza argentinos. Padre de Botafogo, mejor caballo de la primera mitad del sXX, ha tenido una notable influencia en su época. Además, Old Man es el segundo cuádruplecoronado del historial.

Old Man es una de las mayores leyendas del turf argentino; no sólo fue uno de los diez cuádruplecoronados, también fue un excelentísimo reproductor. Foto: "En la Primera Mitad del Siglo XX" J.M.M.de Hoz

Nacido en el haras El Viejo, de Gilberto Llerena, Old Man era un alazán hijo Orbit (Bend'Or) y Moissoneuse, ésta por Dollar (The Flying Dutchman). Como buen prototipo de la época, Old Man era un caballo algo "patón", es decir, de cañas un poco largas, lo que ya no se observa en su hijo Botafogo. Fue el precio más alto de un remate de 1903 de diez productos criados por Llerena.

Adquirido por los hermanos gemelos Adolfo y Rufino Luro, también propietarios del importante haras El Moro, el hijo de Orbit y nieto paterno del gran jefe de raza británico, Bend'Or, defendió los colores de su stud La Petite Ecurie. Como con todos los caballos de la mencionada caballeriza, el entrenamiento estuvo a cargo de Lauro de los Santos.

Old Man era un caballo precoz, lo que sumado a su calidad le permitió llevar una impecable campaña a los dos años. Sin embargo, ésta nunca llegó a convencer demasiado a la prensa por razones que veremos más adelante. A fines de marzo Old Man debutó en una carrera sobre 1000 m, ganando de bandera a bandera. Pronto le siguieron con éxito los clásicos Lavalle (1100 m), Lamadrid (1200 m), Eliseo Ramírez (en aquellos tiempos era abierto también para machos), y el Iniciación, sobre 1600 m, como paso previo a la Polla de Potrillos. A pesar de su calidad, no en todos los clásicos Old Man brilló, ya que a partir del clásico Lamadrid -que ganó por sólo 3/4 de cuerpo- el hijo de Orbit comenzó a mostrar la peligrosa tendencia de amansarse en los finales. En el resto de las participaciones, el caballo de los hermanos Luro supo estirar entre dos y dos cuerpos y medio en la meta. Esta situación dio motivo de muchas críticas por parte del periodismo, que dudaban acerca del alcance del hijo de Orbit.

La histórica cuádruplecorona de 1904 y consagraciónEn la Polla de Potrillos Old Man fue corrido en una tercera colocación para dominar en el codo de Olleros y ampliar ventajas entrando a la recta final. Sus célebres finales "achanchados" no esquivaron este encuentro y Old Man pronto se encontró aminorando la marcha, sesgando su línea hacia los palos durante los últimos tramos, lo que fue aprovechado por Acero para cazar la punta. Pero Old Man volvió a establecer ventajas por un cuerpo y medio sobre la meta. Como sello característico, cada la vez que lo hacía tenía la costumbre de sacar la lengua afuera.

Old Man ratificó su calidad en el clásico Jockey Club, sobre 2000 m, venciendo por dos cuerpos y medio a dos hijos de Neápolis, Pretendiente y Padilla, en ese respectivo orden. Padilla sería en verdad el gran oponente de Old Man y el único capaz de infringirle una derrota al crack.

El Gran Premio Nacional (Derby Argentino) de 1904 fue disputado el 16 de octubre con la presencia del Presidente de la Nación de aquellos años, el Dr Manuel Quintana. A la punta saltó Acero (segundo de Old Man en la Polla) pero pronto se adueñó de la vanguardia Celso (Gay Hermit), antes de ingresar al primer codo. Acero quedó entonces segundo, seguido de Pretendiente y a un cuerpo de éste Old Man. Al ingresar a la recta opuesta, Old Man pasó al segundo lugar y más tarde, en el palo demarcatorio de los 1200 m, saltaría al frente. Entrando en la recta final, Estévez puso a correr al hijo de Orbit, pero en los 200 m el caballo aminoró la marcha como de costumbre. Esta vez fue Padilla quien se lanzó furiosamente a tomar la delantera, llegando a superar a su mentado rival por unos instantes, pero, a todo rigor, Old Man reaccionó para establecer un cuerpo y un cuarto de ventaja sobre el disco. Bastante más atrás llegó el resto del lote.

Los 3000 m del Gran Premio Internacional (luego de 1906 pasaría a llamarse Gran Premio Carlos Pellegrini, en honor al fundador del Jockey Club Argentino) se celebrarían con muy poca diferencia del Nacional, nada más que dos semanas más tarde.

Calepino, un renombrado cuatro años que contaba con los servicios uno de los grandes jockeys de aquel momento, Mingo Torterolo, salió a tomar la punta en un tren suave, seguido por Old Man, Padilla, y luego los demás. En el último codo, Old Man no tomó la delantera como se esperaba, dejando que Calepino continuase al comando de las acciones aún llegando a la recta final. Pero, una vez en ella, Old Man no tardó en superarlo sin lucha y con solvencia. Su característico aletargamiento en el final fue bastante prevenido con la acción de la fusta, y de ese modo pudo controlar la carga del casi irresignable Calepino.

El Clásico Comparación, una de las grandes pruebas del turf argentino, se corrió tan sólo una semana más tarde que el cierre de la cuádruplecorona. La lluvia en esos días fue torrencial, y la pista principal del hipódromo de Palermo no estuvo apta para competencias, empleandose de ese modo la cancha auxiliar. La carrera, sobre 2000 m en pista fangosa, constaría de tres participantes: Old Man, Padilla y Celso. Old Man no varió su táctica y pasó al frente en el codo de Olleros, intentando ampliar ventajas en la recta final. Pero Padilla era un barrero consumado y su jockey, Vicente "Tapón" Fernández, esperó a lanzarlo de lleno prediciendo el momento justo en que se dio el "amansamiento" típico de Old Man. Sin darle tiempo de reaccionar a éste, Padilla pasó al frente y dominó al crack por medio cuerpo en el disco.

La caída del formidable caballo generó que el público deseara una urgente revancha. El Clásico Capital (2500m) sería el elegido, con Calepino (segundo de Old Man en el Internacional) añadiéndose a Padilla como rivales principales. "Tapón" Fernández se subió a la montura de Old Man en esta ocasión, quedando Estévez destituido. En la carrera, Old Man tomó la delantera pero inmediatamente Calepino, con Mingo Torterolo, fue a pelearle el comando. Sin mayor éxito, Torterolo decidió levantar antes de ingresar al opuesto al no poder doblegar a Old Man sin una lucha violenta; éste se hizo de dos cuerpos de ventaja al pisar la recta opuesta. Padilla, que corría en la tercera y última colocación vigilando a los punteros, en el palo demarcatorio de los 1200m igualó a Calepino, lo que en las tribunas repletas de aficionados produjo un gran murmullo de alarma. Old Man accionaba sin embargo con fuerza en la delantera y, una vez en la recta final, la fuerte atropellada de Padilla pudo ser solventemente controlada por el crack, llegando con dos cuerpos de ventaja a la meta. En esta carrera, Old Man pudo mejorar su récord de los 2500m que había logrado en el Nacional. El batido Calepino no llegó muy lejos y cuarto se clasificó un caballo llamado Orán.

Ultima campaña
Para su campaña de cuatro años, Old Man nuevamente cambiaría de monta. Esta vez prestaría sus servicios como piloto el jinete Fernando Pérez, la monta más requerida de Palermo por esos años. Triunfó sin problemas en los clásicos Otoño, Hipódromo Argentino (futuro Vicente Casares), Chacabuco (haciendo "walk over") y en el Gran Premio de Honor. En su segundo Gran Premio Internacional batió a Pelayo (Neápolis), mejor tres años de 1905, ganador de la Polla de Potrillos y el Jockey Club. En 1906 Old Man hizo su segundo "walk over" en el Clásico Invierno, se adjudicó el Clásico General Belgrano, y cerró su gloriosa campaña de la forma más abrumadora posible: en el Gran Premio de Honor de ese año venció por alrededor de 200 metros a su único rival, Fray Mocho.

Con semejante éxito en las pistas, quedaba probar al hijo de Orbit en la reproducción. Para recibirlo con las mejores chances, los hermanos Luro adquirieron varias yeguas extranjeras de muy buena calidad, en su gran mayoría europeas.

Reproducción y legado
Old Man fue sencillamente uno de los padrillos argentinos más excepcionales que han existido, ganando el título que sólo contados caballos logran: el de Jefe de Raza. Por alguna certera razón se había ganado un apodo algo peculiar: "El Dios". Old Man encabezó la estadística de padrillos de los años 1912, '17, '18; y la de abuelos maternos desde 1920 hasta 1929, exceptuando la de 1921. Botafogo, nacido en 1914 y cuadruplecoronado del año 1917, aparece como su mejor hijo, y, de hecho, como ya en varias ocasiones lo mencionamos, se trata de uno de los mayores exponentes argentinos que han corrido en las pistas; debido a la facilidad de sus triunfos nunca se pudo saber realmente su techo. No se destacó tanto como padrillo probablemente debido a su muerte prematura (a los ocho años, producto de un cólico), pero si tuvo una buena influencia como abuelo materno.

Otro gran hijo de Old Man fue San Jorge (nacido en 1909), fue el mejor potrillo de 1912 y ganador del Gran Premio Nacional de ese año, a pesar de tener adjudicada sólo una carrera común como antecedente, debido a un debut bastante tardío. Tuvo una buena actuación como padrillo en el haras que lo vio nacer, El Moro, y mejor aún como abuelo materno.

Otro de los grandes impulsos que le dio Old Man al turf argentino fue, curiosamente, indirecto. En 1906, en vista de que el célebre crack iba a entrar en la reproducción, los haras competidores de El Moro de mayor renombre iniciaron una histórica importación de sangres (conocida como "la importación de 1906") que se extendió hasta 1908, con el firme objetivo de no quedar en inferioridad de condiciones.

Miguel Almanza. Fuente biliográfica: "En la Primera Mitad del sXX" J.M. Martínez de Hoz.

 

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